Las transacciones comerciales entre los virreinatos del Perú y del Río de la Plata, la contaron como centro de enlace y distribución. La ciudad alcanzó un alto nivel económico y cultural.
Por esto podemos decir que el siglo XVIII fue de oro para la “muy noble y muy leal ciudad de Lerma o San Felipe en el valle de Salta”.
A partir de la Revolución de Mayo, la guerra de la Independencia, la lucha entre unitarios y federales, la guerra del Pacífico y el crecimiento del puerto provocaron la decadencia de la otrora floreciente ciudad.
XV Y SIGLO XVI
Ante la falta de metales preciosos, el hispano-criollo subsistió durante su primer siglo de asiento en Salta, en base a una producción ganadera y agropecuaria que solo le alcanzaba para su abastecimiento.
El español adoptó una forma de vida señorial como propietario de la tierra y detentador de cargos, sirviéndose para el trabajo de la mano de obra indígena. Esto provocó los levantamientos calchaquíes que amenazaron con hacer desaparecer la ciudad.
Al sofocarlos definitivamente, ya en el siglo XVII se abrieron nuevas posibilidades económicas para los salteños con la plena habilitación de los valles de Lerma y Calchaquí para la invernada de mulas.
SIGLO XVII
El comercio de mulas comienza a mediados de este siglo, y fue tal la importancia que se llegaron a realizar las ferias mas grandes de toda la América Española.
El poco vigor de sus orígenes aumentó y se consolidó por la creciente demanda de un centro exportador dinámico como fue Potosí, donde constituía la fuerza motriz para los molinos de las minas y medio de carga para el mineral. Los animales procedían de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fé, Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán, de donde los traían a los fértiles valles de Lerma y Calchaquí. Allí invernaban un año para luego ser arriados a las minas del Alto Perú y Perú respectivamente.
SIGLO XVIII
A partir del siglo XVIII se desarrolló también el comercio de productos de la tierra y de efectos de Castilla.
La agricultura estuvo orientada a lograr su autoabastecimiento. Se cultivaba maíz, trigo, vid, arroz, ají , algodón, frutas y caña dulce.
Como industrias agropecuarias: harina, vino, cera, tejidos, jabón, cebo y suelas.
La industria azucarera argentina tuvo origen en Salta en el departamento de Campo Santo donde se instaló el primer trapiche.
Todas las actividades incidieron en el crecimiento de la ciudad con importantes construcciones públicas y privadas.
SIGLO XIX Y XX
Hasta 1810 Salta mantenía una excelente posición económica. Esta situación cambió radicalmente a partir del estallido revolucionario.
La guerra de la Independencia provocó la suspensión casi total del comercio por muchos años y dejó a la provincia en la miseria. A partir de 1839 el comercio salteño se ligó estrechamente al puesto de Cobija (Chile). El tráfico creció paulatinamente intensificándose hasta llegar a la mitad del siglo, lo que permitió reactivar la economia.
La guerra del Pacífico, iniciada en 1879 cambió la orientación comercial, quedando en formación una nueva región que unió los puertos del norte de Chile con la economía ganadera salteña, situación que perduró hasta la década de 1920.
Todo ello había contribuido a una renovación arquitectónica en los últimos años de este siglo. El Cabildo lucía su reciente torre; la Iglesia Matriz se encontraba ampliada y con su nueva fachada, se construía el Palacio Episcopal sobre la calle del Comercio y el Hospital de San Andrés, ostentaba su magnífico pórtico de entrada. Las veredas comenzaban a concretarse con lajas y los baldíos, se cerraban con tapias de adobe.
Los límites del municipio eran: por el norte el río Vaqueros, por el sur el río Arias, por el este el Cerro San Bernardo y por el oeste Las lomas de Medeiros.
Los nuevos puentes construidos sobre los tagaretes habían permitido la expansión de la ciudad que comenzaba a extenderse mas allá de la cudrícula fundacional. Hacia el sur existía un puente de madera refaccionado hacia 1803; allí se encontraba el barrio de negros, mulatos y mestizos que se agrupaban alrededor de la ermita del Nazareno (actual Iglesia La Viña).). Los cuatro barrios en que se dividía la ciudad, respondían a una división espontánea de clases sociales: el centro aristocrático, el barrio de la Banda de Abajo – donde habitaban las mejores empanaderas; el Barrio de la Banda de Arriba preferido por familias de escasos recursos y el barrio de San Bernardo muy activo, de los artesanos, cada uno con su alcalde de Barrio para control de “ociosos y malentretenidos”.
La plaza , rodeada de asientos y naranjos, allí se daban citas , en las noches, los habitantes de la ciudad y alrededor de ella ostentaban su antigua arquitectura o sus líneas modernas los mas importantes edificios. En 1878 actuaba la Banda de Música los días jueves y domingos con la Retreta.
En 1891 llega el ferrocarril hasta el centro de la ciudad, conduciendo la máquina Antonio Saporiti.
La población de la provincia conforme al censo de 1882 ascendía a 127.000 almas. La inmigración europea era casi insignificante hasta 1900; siendo numerosa la chilena y boliviana.
Salta efectuaba el pago de sus transacciones con billetes de curso legal, chirolas, metales de plata y oro y frutos del país.
Las mas importantes casas comerciales estaban en manos de españoles e italianos, la colonia boliviana se dedicaba al cultivo de hortalizas y legumbres.
Existían fábricas de tejidos, hielo, soda, fideos, mosaicos y velas. Herrerías, zapaterías, una empresa telefónica, dos mercados, el Banco Provincia y la Penitenciaría (1872-1884).
En 1902 se inician las obras sanitarias con la coloboración del Ministro Emilio Civit y la ayuda del gobierno nacional.
Las calles se pavimentan con canto rodado y adoquines de madera.
Comienza la construcción de grandes edificios públicos y privados: Hospitales, Hogares de Ancianos, Sociedades de Beneficencia y de Arte; también el Museo de Productos Regionales.
Se ornamentan las plazas de la ciudad con esculturas y monumentos. En 1901 se coloca la piedra fundamental del Monumento 20 de Febrero que es inaugurado en 1913. El monumento al Gral. Arenales ubicado en Plaza 9 de julio es inaugurado el 26 de octubre de 1918.
Se edifica el Banco Español del Río de la Plata (1902); el Banco Nación (1928), el Banco Hipotecario (1933) Se construyen establecimientos educativos; Escuela Justo José Urquiza (1879) Colegio de Jesús para educandas; Colegio Belgrano (1899) y Escuela Normal. En 1938 el Colegio Nacional dentro de la corriente arquitectónica denominada "neocolonial". Se crea la Biblioteca Victorino de la Plaza y el Archivo Histórico de la Provincia. Las comunicaciones avanzan con el 1º Radio Club (1925), luego LV9 , Radio Norte de Salta.
Hacia 1937 se editaban los diarios El Intransigente, El Norte, La Montaña, La Provincia y La Gaceta Comercial Durante la década de 1930 se construyen nuevos barrios y parroquias, y el primer edificio de departamentos en 1936.
En el período 1936-1940 el Gobierno Nacional construye los edificios que serán sede de Oficinas Nacionales, aplicando el estilo “neocolonial”.